Yo mujer, sí valgo, sí puedo

Fue un día de reencuentro. De conocimiento y reconocimiento. Alrededor de 40 mujeres, de diversos rincones de la Gran Caracas acudieron a la cita que les hizo Voces Vitales de Venezuela. Y lo hicieron entusiasmadas. Querían contar cómo les había ido.

Y a juzgar por sus relatos, por sus sentidas intervenciones, les fue bien porque, fundamentalmente, se reconocieron como seres humanos, como iguales. Como mujeres empoderadas.

La idea del encuentro forma parte de una metodología discutida y aprobada por el Comité Académico de VVV, denominada “World Café”, la cual será dirigida por Ana Isabel Valarino, una de directoras y facilitadoras de Voces Vitales, con amplia experiencia en la aplicación de esta técnica. 

La actividad  pretendió identificar los cambios y logros en la vida de las mujeres egresadas de los talleres y que ellas atribuyen a la formación recibida por Voces Vitales. Y vaya si lo identificaron.

Las asistentes, mujeres residentes en zonas urbanas y rurales, profesionales y campesinas, empleadas y amas de casa, maestras, vendedoras, una muestra amplia de la conformación de nuestro país, se distribuyeron en seis mesas de trabajo. Y cada mesa discutió y acordó una respuesta a la pregunta fundamental de ¿Cómo influyó en tu vida el taller que realizaste con Voces Vitales de Venezuela?

Las respuestas fueron variadas, pero todas tuvieron un hilo conductor: la mujer puede ser líder y emprendedora y conseguir  lo que se propone, manteniendo el equilibrio entre sus actividades y su familia.

Madre, compañera, trabajadora y líder

 “Seguridad eso lo conseguí. Uno adquiere la calma en el ámbito  familiar. En mi trabajo incluso comencé a transmitir esa seguridad. Uno rompe muchos mitos y el taller es vital en eso. Hay que tener equilibrio para trabajar y atender al grupo familiar”.

“El taller me impactó en cuanto a mi familia. Yo no le paraba. Ahora estamos más organizados. Mi hijo me dice te amo, cuando antes me decía qué te pasa. He logrado el equilibrio”.

“Las mujeres debemos saber dónde queremos ir y cómo hacerlo y el taller ayuda mucho a eso. Uno aprende a asumir el rol de madre, compañera, amiga, trabajadora líder, equilibradamente, sin maltratar a nadie”.

“En el taller me orientaron hacia la obtención de logros. En menos de un mes, por ejemplo, logramos tener más seguridad en nuestra comunidad, gestionando nosotras mismas un portón para la urbanización”.

Nadie nos puede detener

“Siempre y cuando se trabaje en grupo, sin atropello, uno consigue lo que se propone. Brindando conocimientos. En la peluquería donde trabajo logramos cambios identificando los problemas y liderando esos cambios. En nuestro barrio nos arrebataron el consejo comunal e hicimos una asociación civil, nadie nos detiene ahora”.

“Hemos visto el aumento en la participación política comunitaria, en los consejos comunales y en actividades deportivas”.

“Obtuvimos herramientas y habilidades comunicacionales lo que le permite a uno abrir un negocio. La inspiración es clave: decir soy importante, en mi organización puedo ser líder, Tengo valor, mi experiencia es importante”.

“Adquirí conciencia y el sentido de la negociación con lideres negativos. Reconocimiento propio: sí valgo, sí puedo”.

Ahora más luchadoras

Somos mujeres más luchadoras a raíz del taller de VVV. La mujer tiene un rol fundamental en la educación, en la familia, nos involucramos mas en nuestras comunidades, somos voceras”.

“Obtuvimos identidad con sentido de pertenencia, somos agentes multiplicadoras, canalizamos soluciones, somos capaces de conseguir lo que nos proponemos. Nos sentimos orgullosas como mujeres por el empoderamiento que tenemos”.

“Tener seguridad en el papel que desempeñamos. Equilibrio en el ámbito familiar y laboral. Ser buena amiga, madre, compañera, en cualquier ámbito sea familiar, gerencial social”.

“Rescatamos el sentido de pertenencia, reconocimos lo que queríamos y cómo hacer para lograrlo”.

Participación a nivel global

“Aprendimos a no ser conformistas. A tener metas mejores con liderazgo, sin descuidar a la familia. Nosotras las mujeres promovemos la supremacía de los hombres, por eso con estos talleres conseguimos fortaleza, valor y seguridad para ponerlo en su justo lugar”.

“Identificamos nuestras potencialidades, en qué somos buenas, en qué podemos ser líderes”.

“La perseverancia. El taller nos dio más perspectivas sobre la participación de la mujer a nivel global, sobre los problemas de la comunidad, políticos, sociales y no sólo del hogar”.

Reconocer que por costumbre la mujer es relegada en su ámbito familiar, trabajo. Somos valiosas y emprendedoras. Reconocimiento de nuestro propio valor”.

“Debemos tener responsabilidad sobre e4se nuevo poder de participación en la política”.


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